Reflexión: usando un Macbook Pro y un iPhone como módem
Desde que los smartphones llegaron a nuestras vidas una característica de ellos ha calado hondo en mucho de nosotros. La opción de poder usar nuestro terminal como modem usando la tarifa de datos es un buen motivo para hacerse con uno de estos dejando de lado el cada vez más caducado “pincho” USB 3G.
Por supuesto el iPhone cuenta con esta característica, y últimamente me ha sacado de más de un problema. Hace bastantes meses mi vida tomó un giro de guión donde parte de la historia implica viajar cada fin de semana unos 500km en tren. Esto me suponía una molestia por las horas muertas en el tren.
Encontré la solución con la combinación de un iPhone y un Macbook Pro. Un dúo genial, ya que con la tarifa de datos y la opción de compartir internet podía salir de trabajar, coger el tren y seguir trabajando en mis proyectos o redactar para este blog, como este mismo post.
Ahora, se me presenta una cuestión nada más conectar el iPhone al Macbook Pro: ¿No consumirá demasiada tarifa de datos conectado desde el portátil? Para salir de dudas desenfundé My Data Manager, una app que me permite ver a tiempo real cuanto 3G y Wifi consumo, y con muchos detalles.
Arranca el tren y empiezo mi aventura por la red, consultando correos, organizándome con el equipo de Maquecitos mediante Yammer, redactando un post sobre una nueva aplicación, charlando con mi chica por Adium, junto con Twitter y Reeder abiertos. Hay que estar informados.
Empiezo a notar como asciende el consumo, rápidamente tras leer un post desde Reeder sube un par de megas, aunque también es cierto que estaba cargada de imágenes del Barça-Madrid (gran partido por cierto).















